Irse solo de vacaciones tiene su encanto.
A pesar de estar todo el tiempo caminando por la playa o de vivir gracias a medialunas, empanadas y Coca Cola; ir solo por el mundo atrae a la gente. Conocí a muchas personas, brasileros y uruguayos.
Te ven solo y se te acercan para hablar. Incluso a pesar de mi odio por la humanidad resulté una persona atractiva para conversar en castellano como en portugués e inglés. Y en las tres a la vez, también.

Irse solo de vacaciones es una experiencia que todos tienen que vivir. Me sentí con la libertad de actuar como realmente quería y me sentí dueño de mi propio destino. Sí, es más responsabilidad; pero mientras que no se acabe el dinero en el cajero automático, ir solo por el mundo es sinónimo de felicidad.
Leí a Chejov en la playa. Caminé sin un destino. Me reí en la calle. Hice mi vida. Aunque también sentí la falta de alguien para compartir juntos el almuerzo o simplemente para decirle hola al amanecer.
Y después de ser tan simpático, después de haber tenido mis vacaciones de Carnaval en Santa Teresa (Rocha, URU) y estando en Montevideo puedo decretar que vuelvo a mi normalidad. Canto.


2 Comentarios:
Está bueno, supe hacerlo, pero luego de haber ido acompañado, no cambio la compañía por nada del mundo, solo basta con conseguir un acompañante que respete los momentos en que uno necesita estar solo y que tenga gustos similares.
saludos fer!
Me encanta ese tema. Buen blog. Ya lo dije.
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